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Frase del día:
"Solamente lo que somos en realidad, tiene el poder de curar." Carl G. Jung
El milagro de curarnos - Por Fernando Callejón

El Milagro de Curarnos

En algún momento de nuestra vida, quizás no todos, pero sí la mayoría, sufrimos una enfermedad. El concepto que tenemos sobre ella no es un pensamiento más. Es una creencia, la de estar poseídos por una fuerza que no nos pertenece y que nos ataca. Si bien esta creencia es universal, no todos la vivimos de la misma forma. En occidente, ha sido reforzada por la presencia de un sistema médico que ha obtenido un gran poder que lo ha legalizado colectivamente.

Podemos decir que la enfermedad es un invento. Como la luz eléctrica. La luz siempre existió pero lo que hizo el hombre fue poder manejarla y eso le dio poder. El malestar orgánico o emocional siempre existió pero lo que hizo la medicina fue clasificarlo y eso le dio poder. La creencia sobre la enfermedad no solo es la de una fuerza que nos ataca sino que a partir de esa clasificación, es la de una fuerza que un grupo de personas (los científicos-médicos) puede dominar. O por lo menos ostenta un saber sobre ella y puede ejercer influencia sobre su evolución.

Esta influencia ha crecido desproporcionadamente en relación al saber. Actualmente las llamadas enfermedades son desmesuradamente influenciadas por la acción médica sin que haya un saber que sustente lógicamente esa influencia. Se actúa sobre ellas sabiendo muy poco sobre el origen de la enfermedad y mucho menos sobre el sentido de la misma.

Pensemos en un simple resfriado. Se atribuye a un virus pero no se lo combate a él sino al resfriado. Se lo trata de abortar. Se usan antihistamínicos para que las secreciones disminuyan y muchas veces antibióticos porque se habla de alergias bacterianas o complicaciones infecciosas imposibles de comprobar. Esta metodología que influencia el curso de la enfermedad se basa en la misma teoría que sostiene que el sol gira alrededor de la tierra; la observación superficial de un fenómeno sin preguntar nada sobre las características del objeto sobre el cual el fenómeno actúa. Si la física dependiera de los médicos, hoy seguiríamos creyendo que a la mañana el sol está en el este porque a la tarde giró alrededor nuestro.

Pensemos en un tumor. Un pedazo de carne que sobra. Los métodos médicos que influencian su destino se basan en la misma teoría de observación superficial y de ausencia de preguntas sobre las características del sujeto enfermo. El pedazo de carne está de más y hay que eliminarlo. Si no se puede con cirugía, se arrasa con drogas o radiaciones. Los físicos no manejan la medicina y los médicos terminan por creer que una resonancia magnética es una observación profunda. Se sigue observando el fenómeno y no la naturaleza ni el sentido del fenómeno.

Es así que ahora hay dos creencias: el malestar es una fuerza que viene de afuera y se puede influenciar sobre esa fuerza con un saber que se llama científico.

Volvamos al resfriado. Pensemos que quizás no es un virus el que lo produce (la fuerza externa) sino que es una de las formas que tiene el organismo de descargarse de una tensión que lleva demasiado tiempo acumulada. No hay fuerza externa. Los virus ya estaban y uno no se contagia de nadie sino que son ellos los que comandan esta forma de descargarse. Esto no significa que no haya virus extraños al organismo y éste intente rechazarlos porque no los reconoce. Los virus son cadenas de información y si traen una información extraña e irreconocible, el organismo se niega a aceptarla y se produce el rechazo de la misma. Pero esto no es lo que ocurre en un resfriado común. Allí hay problemas territoriales y las mucosas se inflaman para obstruir las narinas y no respirar el mismo aire que el enemigo. Los bronquios expulsan moco para escupir al invasor. Los músculos duelen para retirarse de la lucha. Y allí los virus son excelentes colaboradores para generar este estado inflamatorio que si bien es molesto, logra que el ser vivo se aísle y recupere su bienestar. La medicina en lugar de entender esto, ataca los síntomas para que el sujeto vuelva a la cadena de producción lo más pronto posible. Los médicos se comportan como aliados de un poder que exige productividad sin interesarse por la verdadera recuperación del cuerpo enfermo. El paradigma del agente externo como causa siempre presente de la enfermedad sirve a los mismos fines. Si hay un agente externo debe haber un poder que lo pueda combatir. Y ese poder es la científica  medicina.

Quizás si esto hubiera quedado allí, tendríamos esperanzas de salir de esa trampa. Pero lamentablemente, la influencia de la acción médica sin un saber lógico que la sustente, generó tantos nuevos saberes vacíos, que estamos atrapados en una red que se retroalimenta de otras disciplinas y de otros saberes. La religión, la filosofía, la psicología, aportan nuevos saberes a esta interminable creencia de la enfermedad como fuerza externa y a la existencia de un grupo que tiene un saber sobre ella.

Escuchamos conceptos que parecen valiosos: -Debemos aceptar la enfermedad si vamos a luchar contra ella.- -La enfermedad es poderosa pero más poderosa es la salud-. -La salud es el silencio de los órganos-. -La enfermedad es un mal que debemos saber combatir-. ¿Quién podría negar el valor de esas frases?. Sin embargo, no sirven de nada. Son saberes que se basan en una creencia vacía. Y no porque no se pueda defender esa creencia. Sino porque ya no sirve más.

En este contexto, nos han quitado la libertad de elegir. En la historia de la humanidad, siempre hubo bandos, romanos y griegos, árabes y españoles, buenos y malos, perversos y normales, nazis y judíos. El ser humano podía optar, aún cuando esa opción fuera equivocada. Ahora es imposible elegir ya que se trata de nosotros o los virus, enemigos invisibles que destruyen a todos, sin excepción. Las organizaciones mundiales encargadas de la salud avisan que futuras pandemias son inevitables y elaboran mapas con colores cada vez más intensos y tenebrosos. La humanidad toda enfrenta al enemigo invisible y no hay opción. Por primera vez, en cientos de años, se está tomando conciencia que no es la tierra la que está en peligro sino esta especie que se ha creído excepcional y que ahora viene a enterarse que su desaparición es posible. La génesis de Adán y Eva ya no calma los temores de una especie que ha inventado el concepto de enfermedad y ahora el concepto en sí mismo la está arrasando. La fuerza externa que nos viene a destruir supera ampliamente el saber autorizado del grupo de personas que la combate. El concepto se escapó de las manos y tiene vida propia. La gente ya no se muere de la enfermedad sino del miedo que el concepto inventado le genera. El miedo no da tiempo a que la enfermedad actúe y nos mate ya que crea por sí mismo una realidad mortal. Así lo relata el cuento sufí:

-Un sabio sentado en la cumbre de una montaña, ve pasar una sombra y pregunta: ¿Quién eres?. La sombra le contesta -Soy la peste-. ¿Adonde te diriges? -A matar mil personas de ese poblado-. Bueno, ve y mata. A los pocos días, el sabio se encuentra con un hombre y le pregunta ¿De donde vienes? - Huyo de aquel poblado que ha sido atacado por la peste y ha matado treinta mil personas- Bueno, ve y huye. A las pocas horas, vuelve a pasar la sombra y el sabio lo detiene. Oye tú, me has engañado, dijiste que matarías mil personas y has matado treinta mil. ¿Porqué?. La peste le responde- No es cierto, yo solo maté mil personas, el resto, murió de miedo.-

Como médico he presenciado muchas veces el fenómeno de una persona que en pleno estado de salud y por hallazgos casuales (pruebas de rutina o un médico demasiado inquisidor) ha sido diagnosticada de un tumor en hígado, pulmón o mama. A los pocos días de ese hallazgo, el estado de salud había empeorado dramáticamente. He visto a algunas personas morir en poco tiempo luego del diagnóstico. Eso es miedo, no es cáncer. Ese es el concepto que se le ha escapado de las manos al grupo de científicos que ostenta el supuesto saber de la enfermedad. Y ese concepto se ha desbordado y ha creado una realidad autónoma entre otras cosas, porque se ha colectivizado. Se ha vuelto un saber popular. ¿Quien no ha escuchado alguna de las siguientes frases?: -El cáncer de páncreas, cuando te lo diagnostican ya es demasiado tarde-; -la quimioterapia te mata las células malas pero también las buenas-; -yo sé que me voy a morir, lo que no quiero es sufrir-; -nunca conocí a nadie que se salvara-; -la enfermedad avanza-; -hay que hacer algo- y tantas otras. El saber colectivo sobre la enfermedad no se diferencia mucho del saber de los médicos, muchos de los cuales jamás se harían (y lo dicen públicamente) el tratamiento que le indican a los pacientes.

Actualmente se escuchan muchas voces que cuestionan este concepto de la enfermedad pero la mayor parte de las veces son ignoradas, reprimidas o tergiversadas.

Es en este contexto que debemos dejar de pensar en nuevos instrumentos contra la enfermedad para comenzar a pensar en un nuevo concepto de la enfermedad. Se gastan miles de millones de dólares en investigar y producir drogas cada vez más nocivas para la salud de la humanidad y no cesan de aparecer variantes de la misma enfermedad que no responden a esas drogas o las llamadas nuevas enfermedades sobre las que ni siquiera se tiene alguna droga con la que experimentar.

La ciencia se nota perdida y actúa sin lógica. Solo intenta sacarse de encima un problema inmediato sin pensar en las implicancia futuras de su proceder. No interactúa con el resto de la sociedad que mira azorada la injusticia del poder del que participa. El gobierno que invierte doscientos mil millones de dólares anuales en productos farmacéuticos es el mismo que gasta tres millones de dólares por minuto en armas, mientras deja morir quince niños de hambre en esa misma cantidad de tiempo. La ciencia médica usa el mismo presupuesto manchado de sangre e injusticia. Y en esa confusión trata a los virus con la misma filosofía del gobierno que la sustenta: usa armas mortales.

Es justamente ese nuevo concepto de la enfermedad, el que nos va a permitir salir del atolladero en el que el viejo concepto nos ha metido. Si luchamos contra la enfermedad, luchamos contra el mensaje que pretende curarnos. Cuando una mujer se nota un bulto en la mama, debe parar toda actividad y preguntarse qué le viene a decir ese bulto. Y si no lo sabe, debe recurrir a alguien que la ayude a interpretar ese mensaje. No debe salir corriendo en busca de ese personaje que detenta un saber sobre la enfermedad porque eso la cristaliza en el viejo concepto. Y a partir de allí, solo puede esperar que se instale una guerra en su cuerpo. Y el bulto no vino a declarar la guerra sino a evitarla. Y no es que no debe hacer nada o curarse psicológicamente. Debe instalar la paz en su vida porque el bulto así se lo está exigiendo. Y eso no es poco pero es mucho más de lo que la medicina pretende con su viejo concepto de instalar una guerra entre el cuerpo de esa mujer y-.el cuerpo de esa mujer.

Los poseedores del saber sobre la enfermedad se escandalizarán ante semejante propuesta. -¡No hay tiempo que perder!; ¡Si no actuamos ahora, su vida corre peligro!- Y comenzarán a citar estadísticas no solo fraudulentas sino aterradoras. Algunos optarán por hablar de los adelantos de la ciencia y nos citarán con absoluta seriedad, los anticuerpos monoclonales, los hibridomas y la fusión entre los linfocitos B y los tumores. Suenan orgullosos de saber tanto. Y es un saber vacío porque es eficaz contra el único mensaje que pretende curarnos. Pero además es un saber corrupto, montado en la sangre de millones de seres humanos, que en lugar de salvar sus vidas, las pierden definitivamente.

No es una lucha entre los que saben y los que no sabemos. Es una lucha entre dos conceptos; el de una humanidad que se destruye a sí misma y el de una humanidad que pretende sobrevivir.

La mujer del bulto en la mama deberá elegir y optar por quimioterapia, radioterapia y cirugía y así seguir avivando el viejo concepto que nos está destruyendo o podrá hacer un verdadero cambio en su vida y dejar de sufrir por su hija que la ignora o por su esposo al que no ama. En ese cambio, habrá entendido el mensaje de ese bulto que viene a decirle: -¡No pongas más el pecho!; ¡Deja de ser madre y acepta ser mujer!; ¡Libérate de ese hombre al que no amas!-

-¿Pero quien me da las garantías de que el bulto no crecerá o que sus células se irán a mi cerebro o a mis huesos?-, dirá la mujer envuelta en las informaciones científicas pero a la vez en la realidad de conocer a tanta gente que sigue ese camino. -Nadie-se le responde-absolutamente nadie-. Desde el viejo concepto (la enfermedad como fuerza que nos destruye), se le citarán estadísticas sobre lo que le podría pasar si no hace lo que el grupo que sabe le dice que haga. Desde el nuevo concepto (la enfermedad como mensaje para sobrevivir), se le pedirá confianza en que si hace los cambios que debe hacer, se curará. No parece ser muy interesante la opción.

Es así que la mayor parte de la gente opta por intentar hacer las dos cosas o parte de ellas o casi ninguna de ellas. O lo que sucede con frecuencia, opta por el viejo concepto y cuando ya no obtiene respuesta de él, se vuelca al nuevo concepto. ¡Cuánto miedo!

Filosóficamente, cualquiera de estas opciones viola uno de los principios en los que se funda la realidad, el de la no contradicción: -Una cosa no puede ser y no ser a la vez-. Llamativamente, buena parte de los médicos del viejo concepto están apoyando estas opciones como si con ello colaboraran con la salud del paciente.

Sin embargo, esa es la realidad. El psicoterapeuta Mario Litmanovich dice claramente -¡Necesitamos médicos sin miedo!; esa es la única manera de salir del atolladero-. Creo también que necesitamos pacientes sin miedo.

Es desde este lugar que proponemos el milagro de la curación. Milagro viene del latín y su origen es asombrarse. Curación proviene de cuidado. De eso se trata. El asombro de cuidarnos. De protegernos, de no quedarnos solos y sentir miedo. Allí aparece el asombro. Todos estamos entrelazados y somos la humanidad. No somos el paciente enfermo. Somos la humanidad enferma. Y entonces aparece el cuidado. La necesidad de tratarnos como almas, no como cáscaras.

El médico alemán Hamer repetía en sus seminarios una presentación que siempre culminaba con una frase: -Necesitamos médicos de manos calientes que hagan de la medicina un acto sagrado-. Allí estaba el centro de su propuesta. Sagrado siempre es citado como originado en sacrificar pero el sacre es un ave de rapiña. Y así se llamaba al halcón en épocas antiguas. Un ave sagrada cuyas uñas retorcidas le permiten sobrevivir hasta que madura y se vuelven inútiles. Allí debe tomar la decisión de arrancárselas con el pico si pretende sobrevivir. Si lo hace, vive una nueva vida, una nueva oportunidad de ser joven y sagrado.

El milagro de curarnos es eso. Volver a nacer fuera de nuestros roles y percibirnos como almas que se relacionan con almas. Dejar de ser hijos, esposos, madres, padres, médicos, abogados, exitosos, fracasados o perversos. Y renacer como almas con cuerpos que son usados, no descuidados.

Para ello, estamos acá. No para descubrir vacunas sino para tomar conciencia.

De lo que somos y hacia donde vamos.

Autor:
Fernando Callejón

Fuente: http://www.aamepsi.com.ar/index.cgi?wid_seccion=3&wid_item=85

Etiquetas: Autosanación Dr. Fernando Callejón Sanación Salud Enfermedad Medicina alternativa


Comentarios: (nota: se muestran primero los comentarios más recientes)

  1. natalia garayalde   26-08-2012 16:23hs - país: Argentina
    Dr. Fernando Callejón

    Consultorio: calle Santiago 1029- ROSARIO-
    T.E. 0341-4394874
  2. lidia bruzzoni   06-08-2012 01:42hs - país: Argentina
    Lidia. - alguien me puede dar la direccion del dr. Callejon?he mandado mail, a la direccion que figura en su libro y no he obenido respuesta. gracias
  3. lidia bruzzoni   06-08-2012 01:41hs - país: Argentina
    Lidia-Necesitaria tener una consulta con el dr.Callejon, alguien me podria decir donde atiende? he mandado mail a la direccion que figura en el libro y nadie me contesto. desde ya muchas gracias
  4. maria cristina monteiro   21-07-2012 03:12hs - país: Argentina
    En la ciudad de laPlata prov.Bs As. se lleva a cabo este tipo de medicina.Gracias
  5. maria cristina monteiro   21-07-2012 03:11hs - país: Argentina
    Necesito contactar al Dr.Callejon, o bien informarme si algùn profesional en la ciudad de La PLata lleva a acabo este tipo de medicina , es urgente saberlo.Gracias.
  6. maria cristina monteiro   21-07-2012 03:07hs - país: Argentina
    Necesito con urgencia una consulta,como puedo contactarme con el dr.Callejon ¿En la ciudad de la plata algùn profesional lleva a cabo este tipo de medicina o en Bs As?
  7. DANIELA CALVARY   18-06-2012 01:48hs - país: Argentina
    DANIELA CALVARY 17-06-2012 20:47hs - país: Argentina
    Quisiera saber si el Dr. Callejón atiende en Buenos Aires y si solamente atiende en Rosario algún teléfono para arreglar una cita. Muchas gracias!

    danielacalvary@gmail.com
  8. DANIELA CALVARY   18-06-2012 01:47hs - país: Argentina
    Quisiera saber si el Dr. Callejón atiende en Buenos Aires y si solamente atiende en Rosario algún teléfono para arreglar una cita. Muchas gracias!
  9. jose   16-06-2012 16:49hs - país: Argentina
    Hola, en 1º lugar quiero felicitar a Fernando callejon, por este aporte a la verdad. Y de ser un motivador mas de los nuevos conceptos, que debemos introducir en nuestro cotidiano vivir.
    Soy profesor de educación física y masajista terapéutico en bioenergia, y desde hace mucho tiempo al iniciar las cesiones de rehabilitación me encargo de que los pacientes-alumnos, comprendan la nueva actitud que deberían adoptar para iniciar la face de la sanación desde adentro hacia afuera. y los resultados son sorprendentes. Grasias. Jose L. Frasinelli
  10. Gustavo Luque   09-06-2012 23:15hs - país: Argentina
    quisiera saber si el Dr. Fernando Callejón atiende en Bs As. la dirección de su consultorio y Tel. para solicitar una sita
    desde ya muchas gracias
  11. laura   29-03-2012 05:20hs - país: Argentina
    Quisiera contactarme con el Dr Callejón o alguien de su equipo. Me interesa mucho su perspectiva. No sé dónde dirigirme. Gracias.
  12. CLAUDIA   20-03-2012 18:30hs - país: Argentina
    Necesito un numero de te para solicitar turno o dirección .Soy de rosario
  13. Roberto mateo   18-03-2012 03:05hs - país: Argentina
    Quisiera solicitar un turno con el Dr. Callejón , me pasa el Mail o te.ce
  14. sanyi   10-03-2012 23:22hs - país: Republica Dominicana
    Dios le bendiga a todos,tengo un testimonio que contarles,hace poco a mi hija mayor le diagnosticaron cancer ´´meduloblastoma tumor cerebral,puse mi confienza en nuestro creador y el se glorifico y reducio el tumor el cual el medico decia que era grande,luego me le querian dar quimio y radio no lo permiti pues yo sabia que mi dios habia obrado y me lo confirmo cuando todos los estudios salieron negativos,solo debemos de confiar y saber que nuestro Dios para todo tiene un proposito en nuestras vidas, osea que, a los que aman a dios todas las cosas le ayudan para bien,solo confien, que para dios no hay nada imposible,no hay enfermedad grande para el,el todo lo puede...busquenle que el tiene la respuesta...DECLARARO SANIDAD EN EL NOMBRE DE JESUS SOBRE TODO AQUEL QUE ESTA ENFERMO,CREALO Y RECIVIRA SANIDAD EN EL NOMBRE DE JESUS
  15. José Azócar   10-02-2012 02:47hs - país: Venezuela
    Hola, actualmente me encuentro haciendo un Doctorado en Medicina Psicobiológica, la ejerzo desde hace dos años, aunque tenía doce años ejerciendo erróneamente la medicina alternativa, hasta que me encontré con ésta la cual se basa en Cinco Leyes Biológicas que descubriera el Dr. Hamer (médico alemán), y quien le diera el nombre de Nueva Medicina Germánica. Apoyo totalmente al Dr. Fernando Callejón, de quien soy admirador y seguidor. Él es discípulo directo del Dr. Hamer, el padre de la nueva medicina. Lo que esta medicina pretende explicar es que toda enfermedad tiene un detonante psicoemocional que repercute en una zona específica del cerebro que a su vez altera un órgano en específico que está controlado por el cerebro desde allí. El Dr. Hamer fue el primero en el mundo que a través de una Tomografía Cerebral (sin contraste) pudo demostrar con absoluta precisión qué tipo de enfermedad tenía cada individuo, el conflicto emocional exacto que tuvo que vivir esta persona para desarrollar dicha enfermedad, y los síntomas por los que está atravesando, e incluso determinar con exactitud el día que pueda esta persona tener un infarto, un ataque epiléptico, de asma bronquial, entre otros, y cómo prevenirlos o enfrentarlos correctamente. Lo que lo hizo tan preciso es que se basó en Leyes Naturales que ya existen desde que somos células y es el único que ha incorporado a la medicina semejantes Leyes irrefutables con las que durante más de treinta años ha curado a 40 mil pacientes que padecían enfermedades incurables (autoinmunes). Si quieres saber más de ello, puedes escribirme al correo nuevasmedicinas@hotmail.com. Sólo en Venezuela, del cual soy nativo, se encuentran pocos profesionales que manejan esta medicina, y con toda honestidad y asombro les puedo decir que hasta la fecha, mi persona (modestia aparte), ha ayudado a curar cánceres de muchos tipos, entre otras enfermedades, y he podido corroborar la veracidad de las Leyes, la precisión del diagnóstico por los escáneres cerebrales y de cómo sanar a la gente desde la misma Psiquis. Los invito a ahondar en el fascinante mundo de la medicina del futuro con precisión absoluta. Atte. José Azócar

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