
Introducción:
La famosa revista Newsweek sorprendió a muchos en su edición de Octubre 2012 con una portada y un titular impactante: "El cielo es real - La experiencia de un Doctor en el más allá". La revista publica un artículo escrito por un prestigioso neurocirujano estadounidense que luego de haber vivido una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM), asegura haber visto y viajado al más allá. Presentamos a continuación la traducción completa de la nota de Newsweek.
El paraíso es real: La experiencia de un doctor en el más allá
Cuando un neurocirujano se encontró a si mismo en estado de coma, experimentó cosas que nunca creyó posibles: un viaje al más allá.
por el Dr. Eben Alexander, Newsweek, 08 de Octubre 2012
Fuente original: https://www.newsweek.com/proof-heaven-doctors-experience-afterlife-65327
Traducción: Sebastián Alberoni - www.caminosalser.com
Como neurocirujano, yo no creía en el fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte. Hijo de un neurocirujano, crecí en un mundo científico. He seguido el camino de mi padre y me convertí en un neurocirujano académico, enseñando en Harvard Medical School y otras universidades. Entiendo lo que ocurre en el cerebro cuando las personas están a punto de morir, y siempre había creído que había una buena explicación científica para los viajes celestiales fuera del cuerpo, descritos por aquellos que escapaban a la muerte por poco.
El cerebro es un mecanismo sorprendentemente sofisticado pero extremadamente delicado. Si se reduce la cantidad de oxígeno que recibe, así sea la cantidad más pequeña, este reaccionará. No era una gran sorpresa que las personas que habían sufrido un traumatismo grave regresaran de sus experiencias con historias extrañas. Pero eso no significaba que habían viajado a algún lugar real.
Aunque me consideraba un creyente cristiano, era más de título que de creencia real. No me molestaban los que querían creer que Jesús era más que simplemente un buen hombre que había sufrido a manos del mundo. Simpatizaba profundamente con aquellos que querían creer que había un Dios en alguna parte ahí fuera que nos amaba incondicionalmente. De hecho, envidiaba a esas personas la seguridad que esas creencias sin duda les proporcionaban. Pero como científico, simplemente creía que era incorrecto creer en eso.
En el otoño de 2008, sin embargo, después de siete días en un estado de coma en el que se inactivó la parte humana de mi cerebro, el neocórtex, experimenté algo tan profundo que me dio una razón científica para creer en la conciencia después de la muerte.
Se cómo pronunciamientos como el mío les suenan a los escépticos, así que voy a contar mi historia con la lógica y el lenguaje del científico que soy.
Muy temprano por la mañana, hace cuatro años, me desperté con un dolor de cabeza muy intenso. En cuestión de horas, mi corteza entera - toda la parte del cerebro que controla el pensamiento y la emoción, y que en esencia nos hace humanos- se había apagado. Los médicos del Hospital General de Lynchburg en Virginia, un hospital donde yo mismo trabajaba como neurocirujano, determinaron que de alguna manera había contraído una meningitis bacteriana muy poco frecuente que ataca sobre todo a los recién nacidos. Bacterias de e. coli habían penetrado en mi líquido cefalorraquídeo y estaban comiendo mi cerebro.
Cuando entré en la sala de emergencias aquella mañana, mis posibilidades de supervivencia en algo más que un estado vegetativo ya eran bajas. Pronto estas posibilidades cayeron a casi nulas. Durante siete días estuve en un coma profundo, mi cuerpo sin respuestas, mis funciones cerebrales superiores totalmente fuera de línea.
Luego, en la mañana de mi séptimo día en el hospital, mientras mis médicos consideraban si se suspendía el tratamiento, mis ojos se abrieron de golpe.
No hay una explicación científica para el hecho de que mientras mi cuerpo estaba en estado de coma, mi mente - mi conciencia, mi yo interior - estaba viva y bien. Mientras las neuronas de mi corteza cerebral fueron aturdidas hasta su total inactividad por las bacterias que las habían atacado, mi conciencia liberada del cerebro había viajado a una diferente y mayor dimensión del universo: una dimensión que nunca había soñado que podía existir, y que mi viejo yo previo al coma hubiera estado más que feliz explicando que se trataba de una simple imposibilidad.
Pero esa dimensión, a grandes rasgos, la misma que describen incontables personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte u otros estados místicos, está allí. Existe, y lo que vi y aprendí allí me ha puesto literalmente en un mundo nuevo: un mundo en el que somos mucho más que nuestros cerebros y cuerpos, y donde la muerte no es el final de la conciencia, sino más bien un capítulo de un vasto e incalculablemente positivo viaje.
No soy la primera persona en tener evidencia de que la conciencia existe más allá del cuerpo. Breves y maravillosos destellos de este reino son tan antiguos como la historia humana. Pero hasta donde yo sé, nadie antes que yo haya viajado alguna vez a esta dimensión (a), mientras su corteza estaba completamente apagada, y (b), mientras que su cuerpo estaba bajo observación médica al minuto, como lo estuvo mi cuerpo durante los siete días completos de mi estado de coma.
Todos los argumentos principales en contra de las experiencias cercanas a la muerte sugieren que estas experiencias son el resultado de un mínimo, transitorio, o parcial mal funcionamiento de la corteza cerebral. Sin embargo, mi experiencia cercana a la muerte no tuvo lugar mientras mi corteza estaba funcionando mal, sino mientras estaba simplemente apagada. Esto se desprende claramente de la gravedad y la duración de mi meningitis, y de la complicación cortical global documentada por los escaneos TC y exámenes neurológicos. Según el conocimiento médico actual sobre el cerebro y la mente, no hay absolutamente ninguna manera de que yo pudiera haber experimentado ni siquiera una conciencia débil y limitada durante mi tiempo en el estado de coma, y mucho menos la odisea híper vívida y completamente coherente que experimenté.
Me tomó meses aceptar lo que me pasó. No sólo la imposibilidad médica de que había estado consciente durante mi coma, pero más importante aún, las cosas que sucedieron durante ese tiempo. Hacia el comienzo de mi aventura, yo estaba en un lugar de nubes. Grandes, esponjosas, de color rosa-blanco, que se presentaron nítidamente en contraste con el profundo cielo negro-azul.
Más alto que las nubes, inconmensurablemente más alto, una multitud de seres transparentes y brillantes se movían trazando arcos por el cielo, dejando largos trazos como serpentinas detrás de ellos.
¿Pájaros? ¿Ángeles? Estas palabras las registré más tarde, cuando estaba escribiendo mis recuerdos. Pero ninguna de estas palabras hace justicia a estos seres, que eran, sencillamente, diferentes a todo lo que he conocido en este planeta. Eran más avanzados. Formas superiores.
Un sonido, enorme y retumbante como un canto glorioso, descendió desde lo alto, y me pregunté si los seres alados lo estaban produciendo. Nuevamente, pensando en ello más tarde, se me ocurrió que la alegría de estas criaturas mientras volaban alto era tal, que tenían que emitir este sonido, y que si la alegría no salía de ellos de esta manera entonces simplemente no serían capaces de contenerla. El sonido era palpable y casi material, como una lluvia que se puede sentir en tu piel, pero que no te moja.
Ver y escuchar no estaban separados en este lugar donde ahora estaba. Podía escuchar la belleza visual de los cuerpos plateados de esos seres brillantes que estaban arriba, y pude ver la perfección creciente, alegre de lo que cantaban. Parecía que no se podía ver o escuchar ninguna cosa en este mundo sin volverse parte de ella, sin unirse con ello de alguna forma misteriosa. Una vez más, desde mi perspectiva presente, me permito sugerir que no se podría mirar “hacia” nada en ese mundo en absoluto, porque la palabra "hacia" en sí misma implica una separación que allí no existía. Cada cosa era distinta, pero cada cosa era también una parte de todo lo demás, al igual que los diseños ricos y entremezclados en una alfombra persa ... o en el ala de una mariposa.
Se vuelve más extraño aún. Durante la mayor parte de mi viaje, alguien más estaba conmigo. Una mujer. Ella era joven, y me acuerdo de cómo era en detalle. Tenía los pómulos altos y ojos profundamente azules. Trenzas doradas enmarcaban su hermoso rostro. La primera vez que la vi, estábamos juntos cabalgando sobre una superficie con un intrincado patrón, que después de un momento me di cuenta que era el ala de una mariposa. De hecho, millones de mariposas estaban alrededor de nosotros, enormes y agitadas olas de ellas, que se zambullían en un bosque y volvían de nuevo a nuestro alrededor. Era un río de vida y color, moviéndose a través del aire. La vestimenta de la mujer era simple, como la de un campesino, pero sus colores en polvo azul, índigo y pastel de naranja-durazno tenían la misma abrumadora y súper vívida vitalidad que todo lo demás. Ella me miró con una mirada que, si la vieras durante cinco segundos, haría que tu vida entera hasta ese punto valiera la pena, sin importar lo que haya ocurrido en ella hasta ahora. No era una mirada romántica. No era una mirada de amistad. Era una mirada que de alguna manera estaba más allá de todo esto, más allá de todos los diferentes tipos de amor que tenemos aquí en la tierra. Era algo superior, que contenía todos estos tipos de amor en si mismo, mientras al mismo tiempo era mucho mayor que todos ellos.
Sin pronunciar una sola palabra, ella me habló. El mensaje me atravesó como un viento, y al instante comprendí que era cierto. Lo supe de la misma manera en que supe que el mundo que nos rodeaba era real, no era una fantasía pasajera e insustancial.
El mensaje tenía tres partes, y si tuviera que traducirlas al lenguaje terrenal, sería algo como esto:
"Ustedes son amados y apreciados, muchísimo y para siempre."
"No tienes nada que temer."
"No hay nada que puedas hacer mal."
El mensaje me inundó con una inmensa y loca sensación de alivio. Era como si me hubieran entregado las reglas de un juego al que había estado jugando toda mi vida sin nunca haberlo comprendido plenamente.
"Te vamos a mostrar muchas cosas aquí", dijo la mujer, una vez más, sin llegar a utilizar estas palabras, sino transmitiéndome directamente su esencia conceptual. "Pero eventualmente vas a regresar".
Para ello, sólo tenía una pregunta.
¿Regresar a dónde?
Un viento cálido soplaba, como los que surgen en los días más perfectos de verano, sacudiendo las hojas de los árboles y fluyendo como agua celestial. Una brisa divina. Esto cambió todo, transformando el mundo a mi alrededor en una octava incluso más alta, una vibración más alta.
A pesar de que aun tenía una pequeña función del lenguaje, al menos la idea que tenemos de él en la Tierra, sin decir palabras comencé a formular preguntas a este viento, y al ser divino que sentía que trabajaba detrás de él o dentro de él.
¿Dónde está este lugar?
¿Quién soy yo?
¿Por qué estoy aquí?
Cada vez que expresé silenciosamente una de estas preguntas, la respuestas llegaron inmediatamente, en una explosión de luz, color, amor y belleza que soplaba a través de mí como una ola rompiendo. Lo más importante de estas explosiones es que no callaban mis preguntas abrumándolas. Respondían a las preguntas, pero de una forma que pasaba el lenguaje por alto. Los pensamientos me entraban directamente. Pero no era pensamiento como lo experimentamos en la Tierra. No era vago, inmaterial o abstracto. Estos pensamientos eran sólidos e inmediatos, más calientes que el fuego y más húmedos que el agua, y mientras los recibía era capaz de comprender al instante y sin esfuerzo conceptos que me habría llevado años comprender plenamente en mi vida terrenal.
Seguí avanzando y me encontré ingresando en un inmenso vacío, completamente oscuro, infinito en tamaño, pero también infinitamente reconfortante. Era profundamente negro pero a la vez rebosante de luz: una luz que parecía venir de un orbe brillante que ahora sentía más cerca de mí. El orbe era una especie de “intérprete” entre mí y esta vasta presencia que me rodeaba. Era como si yo estuviera naciendo a un mundo más grande, y el propio universo era como un útero cósmico gigante y el orbe (que sentí estaba conectado de alguna manera con, o incluso era idéntico a la mujer sobre el ala de la mariposa) fue guiándome a través de él.
Más tarde, cuando volví, me encontré con una cita del Siglo XVII, del poeta cristiano Henry Vaughan, que estuvo muy cerca de describir este lugar mágico, este núcleo vasto y negro como tinta, que era el hogar de la misma Divinidad.
“Hay, dicen algunos, en Dios, una oscuridad profunda pero deslumbrante”.
Eso era exactamente: una negra oscuridad que también estaba rebosante de luz.
Sé muy bien cuan extraordinario, cuan francamente increíble, todo esto suena. Si alguien, incluso un médico, me hubiera contado una historia como ésta en los viejos tiempos, hubiera estado bastante seguro de que estaba bajo el hechizo de algún delirio. Pero lo que me pasó fue, lejos de ser delirante, tan real o más real que cualquier otro acontecimiento en mi vida. Eso incluye el día de mi boda y el nacimiento de mis dos hijos.
Lo que me pasó exige una explicación.
La física moderna nos dice que el universo es una unidad que es indivisible. Aunque parece que vivimos en un mundo de separación y diferencia, la física nos dice que debajo de la superficie, cada objeto y acontecimiento en el universo está completamente entretejido con todos los demás objetos y eventos. No hay verdadera separación.
Antes de mi experiencia de estas ideas eran abstracciones. Hoy son realidades. El universo no sólo está definido por la unidad, sino también, ahora lo sé, definido por el amor. El universo como lo experimenté en mi estado de coma es - he descubierto con sorpresa y alegría- el mismo sobre el cual tanto Einstein y Jesús habían hablado en sus (muy) diferentes maneras.
He pasado décadas como neurocirujano en algunas de las instituciones médicas más prestigiosas de nuestro país. Sé que muchos de mis compañeros se aferran, como yo en el pasado, a la teoría de que el cerebro, y en particular la corteza, genera la conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción, y mucho menos del amor incondicional que ahora se que Dios y el universo tienen hacia nosotros. Pero esa creencia, esa teoría, ahora yace rota a nuestros pies. Lo que me pasó la destruyó, y tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia y difundiendo el hecho de que somos más, mucho más, que nuestro cerebro físico, lo más claro que pueda, tanto hacia mis colegas científicos como hacia la gente en general.
No espero que esto sea una tarea fácil, por las razones que he descrito anteriormente. Cuando el castillo de una vieja teoría científica comienza a mostrar líneas de falla, al principio nadie quiere prestar atención. En primer lugar, el antiguo castillo simplemente ha tomado mucho trabajo para ser construido, y si se cae, uno completamente nuevo tendrá que ser construido en su lugar.
Esto lo aprendí de primera mano después de que estuve lo suficientemente bien como para volver a salir al mundo y hablar con otras personas -personas, es decir, que no sean mi sufrida esposa, Holley, y nuestros dos hijos-, acerca de lo que me había pasado. Las miradas de incredulidad cortés, especialmente entre mis amigos médicos, pronto me hicieron ver la gran tarea que tendría para que la gente comprendiera la enormidad de lo que había visto y experimentado esa semana mientras mi cerebro estaba apagado.
Uno de los pocos lugares en los que no tuve problemas para transmitir mi historia era un lugar que antes de mi experiencia había visto bastante poco: la iglesia. La primera vez que entré en una iglesia después de mi coma, veía todo con ojos nuevos. Los colores de los vitrales me recordaron la luminosa belleza de los paisajes que había visto en el mundo de arriba. Las notas bajas profundas del órgano me recordaron cómo los pensamientos y emociones en ese mundo son como olas que se mueven a través de ti. Y, lo más importante, una pintura de Jesús partiendo el pan con sus discípulos evocó el mensaje que permanece en el corazón mismo de mi viaje: que somos amados y aceptados incondicionalmente por un Dios aun más grande e insondablemente glorioso que el que me habían enseñado de niño en la escuela dominical.
Hoy en día muchos creen que las verdades espirituales vivas de la religión han perdido su poder, y que la ciencia, no la fe, es el camino a la verdad. Antes de mi experiencia tenía una fuerte sospecha de que ese era el caso para mí.
Pero ahora entiendo que esta opinión es demasiado simple. El hecho cierto es que la imagen materialista del cuerpo y el cerebro como los productores, en lugar de los vehículos, de la conciencia humana, está condenada. En su lugar, una nueva visión de la mente y el cuerpo va a surgir, y de hecho ya está emergiendo. Este punto de vista es científico y espiritual en igual medida y valorará lo que los más grandes científicos de la historia siempre se han valorado por sobre todo: la verdad.
Esta nueva imagen de la realidad tomará mucho tiempo en armarse. No va a estar terminada en mi tiempo, o incluso, sospecho, tampoco en el tiempo de mis hijos. De hecho, la realidad es demasiado vasta, demasiado compleja y demasiado irreductiblemente misteriosa para que una imagen de ella alguna vez llegue a estar absolutamente completa. Pero, en esencia, esta imagen mostrará al universo en evolución, multidimensional, y conocido en detalle hasta cada uno de sus últimos átomos por un Dios que nos cuida mucho más profunda y apasionadamente que cualquier padre que alguna vez haya amado a su hijo.
Aun sigo siendo un doctor, y aun sigo siendo un hombre de ciencia, casi exactamente igual a como era antes de que tuviera mi experiencia. Pero en un nivel más profundo soy muy diferente a la persona que era antes, porque he podido vislumbrar esta imagen de la realidad que está surgiendo. Y puedes creerme cuando te digo que va a valer la pena cada pequeño paso de la labor que nos llevará, y a los que vienen después de nosotros, para llegar a comprenderla bien.
| A partir de esta experiencia, el Dr. Eben Alexander ha escrito un libro titulado "Proof of Heaven: A Neurosurgeon's Journey into the Afterlife" |
Traducción: Sebastián Alberoni - www.caminosalser.com
Link al artículo completo “Heaven Is Real: A Doctor’s Experience With the Afterlife” de la revista Newsweek:
https://www.newsweek.com/proof-heaven-doctors-experience-afterlife-65327
-
graciela
22-05-2013 22:55hs - país: Uruguay
Tuve el privilegio de ver la entrevista en televisión. Seguramente las palabras que podemos usar hoy día son un pálido reflejo de la hermosa experiencia descripta. Gracias a quienes la comparten para iluminar momentos de temor y deseperanza. En mi corazón estoy segura de que así sucederá cuando nos llegue el tiempo de trascender. Dios les bendiga por estar compartiendo y sepan que me siento bendecida por haber recibido nuevamente este testimonio. -
MYRIAN MERCDES
04-05-2013 02:59hs - país: Colombia
AGRADEZCO A DIOS TODO PODEROSO POR ESTE TESTIMONIO DEL DOCTOR EBEN ALEXANDER PUES ES LA FORMA MAS PURA DE MOSTRAR EL AMOR DE DIOS A NOSOTROS SUS HIJOS Y VER LA CLARIDAD DE QUE SU PALABRA NO MIENTE
CUANDO ESCUCHAMOS QUE TENDREMOS UNA CORONA SI SEGUIMOS SUS PASOS.......FELICITACIONES DOCTOR OJALA TODOS TENGAMOS ESE PRIVILEGIO DIVINO NO SOLO IMAGINAR LA BELLEZA CELESTIAL SINO PODER ENTRAR EN ELLA -
Alvarito
03-03-2013 16:32hs - país: Colombia
Fui operado de un Adenoma Hipofisiario, hace 20 años, del cual solo me daban algunos médicos, dos meses de vida, sin embargo eminentes científicos Colombianos tuvieron éxito en mi Hipofisectomia transesfenoidal... y fue durante ella en un momento de crisis cuando tuve la misma experiencia narrada por el Doctor Alexander, pero mi por mi afan de curosear lo que estos hacian con mi cuerpo, me devolví de allí para observar desde "lo alto", (mas o menos arriba de la lámpara cielítica), todo el proceso operatorio, hasta que en un momento entré de nuevo al ducto o tunel y caí pesadamente a mi prision corporal....
Comenté al grupo de mis cirujanos los que se mostraron interesados porque ya habian escuchado casos similares en otros pacientes...
Doy fé con mi experiencia, que lo expuesto por el Dr Alexander es real pero se que las experiencias varía en muchos pacientes, unas son agradables pero otras son desagradables... esto depende de la conciencia espiritual de quien vive la experiencia...
Gracias -
Anonimo
24-02-2013 03:26hs - país: Ecuador
Agradezco al Dr. su verdadera narración de lo vivido en otra Dimensión estando aun él aqui en este plano Terrenal, le doy mi aliento y apoyo para que siga tan valientemente haciendolo al igual q a todas las personas q nos narran sus experiencias maravillosamente Espirituales ya q atravez de sus lecturas podemos en forma infima entender tan elevadas vivencias de como es Ël Infinito Amor Divino, siendo este imposible de por medio de palabras poderlo Sentir, Profundizar, Disfrutarlo, comprenderlo ya que es Indescriptible.
Por todo eso pienso que lo que el Dr, vvió es Dios en su pura esencia de Amor. -
Jenny Alexandra
15-02-2013 00:46hs - país: Colombia
Ese testimonio da mucha paz a mi corazón porque me da la certeza de que mi esposo e hijo se encuentran juntos gozando de la presencia maravillosa de Dios, y aunque la tristeza me embarga por no sentir su presencia siento alegria al saber que estan mucho mejor que yo y que algún dia estaremos nuevamente juntos. Es una gran enseñanza de vida, la de aqui es una sola y hay que vivirla santamente y a plenitud. -
lruben p cueva
31-01-2013 14:57hs - país: Argentina
LA EXPERIENCIA QUE CUENTA ES CIERTA, ES UN SUEÑO, UN ESTADO ESPECIAL DE LA CONCIENCIA CUANDO EL CUERPO NO PUEDE EXPRESARSE TOTALMENTE, PERO DE ALLI NO PUEDE COLEGIRSE QUE HA SIDO UN VIAJE AL MAS ALLA, AL PARAISO O UN ACERCAMIENTO A UNO DE LOS DIOSES QUE SE VENERAN EN EL MUNDO. ESTE TIEPO DE EXPERIENCIAS ES COMUN Y EN NINGUNA DE ELLAS SE HA PODIDO MATERIALIZAR ALGO DE LO SOÑADO . LA MEJOR PRUEBA ES QUE VOLVIO A SU ESTADO NORMAL Y LO PUEDE CONTAR COMO LO QUE HA SIDO UNA EXPERIENCIAS PRODUCIDA POR ESTADO MENTAL EN ESE MOMENTO. -
Anibal Tortoriello
23-01-2013 21:47hs - país: Argentina
Dios tambien se ocupa de mostrarnos el paraiso prometido, y trata de enseñarnos que en esta experiencia terrenal tambien podriamos recrear esa paz y comprension profunda, desde la practica del amor incondicional, y así disfrutar de este hermoso paseo por la materia. Que hermoso mensaje Nos envia a traves de este hermano que vivio la sublime experiencia de conocernos en totalidad, y que nos lo relata de manera tan detallada y emotiva!! -
montse marcos garzon
23-01-2013 20:31hs - país: España
gracias por compartir esta maravillosa experiencia y gracias por compartir los comentarios, no estamos solos ,tambien he tenido varias experiencias y ya de pequeña decia a mi hermano que no eramos solo carne y huesos que eramos mas, mucho mas , un saludo -
gisel
04-01-2013 21:10hs - país: Venezuela
gracias,me encantan esas historias y creo en ellas,la vida y la munte son perfectas,creadas por dios.. -
gloria
07-12-2012 23:50hs - país: Estados Unidos
hace 15 anos tenia 5 meses de embarazo,mi bebe murio y luego tube una hemorragia vaginal al expulsar mi bebe,lo ultimo que escuche fue a la enfermera llamar al Dr y decirle por favor corra que la paciente se nos muere.......alli estaba yo arriba en esa nube blanca -rosada feliz y en una paz indescriptible,vi mi medico y 2 enfermeras correr desesperadamente pero no sentia ningun miedo por el contrario no queria regresar y en cierta forma jocosa miraba el correndillo de todos los que me querian ayudar a salvarme y miraba hacia abajo mirando mi cuerpo enfermo ahi termino mi experiencia,desperte enseguida y me recupere yo diria que enseguida.......mi bebe era una nina y nunca se supo porque se perdio,despues de 5 meses quede embarasada de nuevo y tengo una muneca preciosa que ha sido lo mejor que me ha pasado en mi vida..........cuento mi experiencia en cortas palabras pero sera algo que recordare hasta que viaje a ese bello paraiso...... -
Fabiana
03-12-2012 15:03hs - país: Argentina
Una experiencia asombrosa, única y privilegiada, estoy muy segura de la vida eterna, y no son muchas las personas que tienen el honor de ir y volver a contarlo, Muchas bendiciones para todos. -
shirley
02-12-2012 23:01hs - país: Uruguay
excelente relato yo creo que Dios y la Virgen son la luz que nos refugian e iluminan en nuestra vida -
jose juan
02-12-2012 22:01hs - país: Argentina
Me emociono mucho esta nota ya que pase por una experiencia similar y les garantizo que es tal cual la describe el Dr. Eben Alexander, la unica diferencia con lo que me acontecio a mi es que estuve inconsciente algunos segundos en este mundo pero mas de un dia en el "otro lado" ...
Saludos y bendiciones y todos -
Miguel Angel Gallegos Pérez
02-12-2012 20:57hs - país: Mexico
Aún a la mayoría de las personas les cuesta trabajo, aceptar que el hombre está hecho de tres entidades y de ahí su origen divino
"Cuerpo o materia" "Alma que es materia pero de quinta esencia"
y "Espíritu" o energía -chispa o luz. como querras llamarle y es este último lo que no baja a ala tierra cuando disque morimos, sino que regresa a su centro donde pertenece según el progreso que adquirió o ha adquirido en sus encarnaciones, es por esto que Jesus dijo " Los últimos serán los primeros" Sabiendo que en las humanidades en evolución es el Espiritu el último en reconocerse cuando estas llegan a cierta evolución y de allí en adelante será el primero y no el cuerpo como ahora sucede.
Saludos "en él estaba la vida y la vida es la luz de los hombres" -
Bibiana
02-12-2012 16:50hs - país: Argentina
Desde muy chica supe que "esto q se ve" no era todo... A los 28 años Tuve un tumor en la cabeza y un neurocirujano me lo sacó. Enfrenté el miedo, eso me dió FE, me hizo fuerte (o quizá ya lo era...) A partir de ese día las cosas en mi vida cambiaron. Tuve algunas experiencias q comparti con algunos. El AMOR q se siente allí no se puede describir con palabras, se opacaría. tengan FE que ese mundo Existe
Sebastián AlberoniMeditación, Retiros Espirituales, Meditación de la Conciencia Pura, Ho'Oponopono, Camino Espiritual Integrado, Meditación So Ham, Sesiones Individuales... ver más




