Nancy Erica Ortiz - Nancy Ortiz: Pedagoga Integral. Facilitadora del Curso Los Niños de Hoy y Curso El Niño como síntoma. Se formó en Pedagogía Waldorf, Inteligencias Multiples e inteligencia Emocional.
LOS CUENTOS Y LOS NIÑOS

(Por Nancy Ortiz)

Los cuentos son uno de los medios que poseen tanto padres como maestros para llevar un mensaje al niño. A través de los cuentos se puede enseñar.

Cuando los niños escuchan un cuento, el resto del mundo desaparece. Sólo existe el cuento y él; ni siquiera la persona que lo cuenta tiene un lugar en el interior del niño, él capta directamente la historia sin pensar quien es el que la narra.
Cuando el niño escucha un cuento se entrega, su mundo interior se abre al cuento. Entra en otro espacio y tiempo. Todo lo que ocurra con sus personajes el niño lo vivirá intensamente como su propia vida. La imaginación se abre y su alma vuela al encuentro de desafíos, de nuevos amigos, de caminos desconocidos. El niño se permite explorar, se hace mago y soñador.

Pero el cuento no solo es útil para estimular la imaginación y fantasía creadora del niño. El cuento guarda en si, algo aun más profundo para el niño.
Todo lo que es trasmitido a través de un cuento, no es cuestionado por el niño; él acepta completamente las andanzas de sus personajes. Esta apertura y entrega a la historia nos permite llegar al alma del niño y dejarles en ella enseñanzas de vida, del bien y del mal, de lo justo y lo injusto, de la luz y la oscuridad.
Es por ello que los cuentos son medios por los cuales tanto padres como maestros pueden enseñar.
Por esta razón que hay que saber seleccionar los cuentos según lo que el niño necesita comprender en ese momento.
Por ejemplo, para aquellos niños tímidos y temerosos, se les puede narrar cuentos de animalitos solitarios y débiles, que luego se convierten en seres fuertes y valientes ante los desafíos.
Para aquellos niños agresivos, se puede seleccionar cuentos amorosos, donde se le de protagonismo amor y a sus manifestaciones a través de caricias o cálidas palabras. Donde quede en claro que los protagonistas de la historia defienden el amor y no toleran la violencia.

Cuanto más pequeño es el niño, con más frecuencia se le puede repetir el mismo cuento sin ninguna modificación. Es más, suele suceder que el mismo niño pide siempre un mismo cuento. Su alma lo pide, su alma necesita comprender el mensaje que ese cuento tiene para él.

A menudo los niños de hoy no soportan el sermón sobre "lo que está bien y lo que está mal". Ellos necesitan ver en la acción, vivir, experimentar. Tropezarse y levantarse. A través de los cuentos podemos permitir que niño tropiece en el aire, que se equivoque de camino. Es una de las formas más sanas y directas de llegar al alma del niño y dejarle la semilla del aprendizaje.

Léale cuentos por las noches, por las tardes, en cualquier momento del día. Es el alimento espiritual que su alma necesita para crecer. 

Cuentos para compartir y disfrutar:

La Gran Ley

La Bella Flor


 

La Gran Ley

Jaty, el duende guardián del gran bosque encantado, llamó una mañana a todos los habitantes del bosque para informarles los últimos sucesos ocurridos allí.
- Los he reunido, dijo Jaty con voz suave pero que llegaba a todos los rincones del bosque, para pedirles ayuda. Algo terrible está sucediendo.
Todos los reunidos, magos, hadas, animales y plantas comenzaron a susurrar luego de esta noticia que aun no lograban comprender.
- Que sucede? dijo el mago consejero del bosque.
- Humanos de manos frías y ojos perdidos, quieren apoderarse de estas hermosas tierras y nos obligan a abandonar nuestro hogar.
Los susurros aumentaron, las suposiciones crecieron, los miedos comenzaron a asomarse detrás de paz que hasta ese momento reinaba.
- Con armas y fuego los detendremos!  Dijeron los seres grises que vivían apartados de la comunidad.
- ¡No! hagámoslos desaparecer con hechizos y hierbas poderosas del bosque. Dijeron los magos con sus rostros transformados de temor.
- ¡Tengo una idea mejor!, gritó la tierra pantanosa. Ofrezcámosle una parte del bosque. Ofrézcanme a mí. ¡Mis tierras pantanosas!
- ¡Deténganse! Dijo Jaty. Nos estamos olvidado de la Gran Ley que nos mantiene vivos y unidos a pesar de nuestras diferencias: “El amor hacia la diversidad”
Sacó de su bolso un libro y leyó:

“Ni el fuego ni las armas nos defenderán; ellas son la misma medicina que el enemigo nos quiere dar. Ni hechizos ni hierbas nos ayudarán, si ellas quieren envenenar a almas perdidas. Ni el engaño ni la mentira nos evitarán enfrentar con aquellos desafíos que nos harán crecer”

Jaty cerró el libro y el silencio reinó.

De repente se escucharon gritos y siete hombres armados se acercaron violentamente al círculo de la reunión.
Jaty se puso de pie, y con su rostro firme y amoroso los invitó a sentarse y a conversar.
Los hombres no pudieron negarse ante tal amorosa y amistosa propuesta. Soltaron sus armas y se sentaron frente a Jaty.
- Cuénteme amigos, ¿Qué andan buscando por nuestras amadas tierras?
Un hombre tomó la palabra, y con voz fuerte y ronca respondió:
- Hemos llegado hasta aquí buscando tierra fértil y alimentos para nuestros hijos.
- ¿Tienen hijos? Dijo Jaty. ¿Necesitan tierras para que ellos crezcan sanos y fuertes?
- Si…Respondió otro hombre desconcertado.
- Podemos compartirlas! Somos muchos aquí pero amamos la diversidad!. Los invitamos a que vengan a compartir con sus familias unos días con nosotros!
Los hombres sorprendidos conversaron en voz baja. Un aire tenso y frío recorría el bosque. Silenciosos y pensativos permanecieron un largo rato. Luego uno de ellos respondió con un gesto de ironía y desconfianza:
-Aceptamos! En unos días estaremos aquí.
Así fue, días después llegaron al bosque con sus familias.
Los niños corrieron a los brazos del mago consejero, que amorosamente les conto grandes historias y cuentos.
Las mujeres se bañaron en los ríos cristalinos. Sus aguas entibiaron sus corazones.
Los hombres compartieron caminatas, juegos, canciones y poco a poco sus rostros rígidos se fueron ablandando y sonrisas amistosas se pintaron en ellos.
La noche llegó, y el amor y la felicidad reinaban en el bosque.
Una gran fogata los reunió a todos nuevamente en un círculo.
Jaty tomó la palabra:
- Gracias! Les dijo. Por darnos la oportunidad de conocernos. Ya ven, ¡todos estamos buscando lo mismo!
- Gracias a ustedes. Por favor perdónenos por haber sido tan injustos. Dijo otro hombre arrepentido de su error. Ya no necesitamos poseer estas tierras porque hoy nos hemos sentido parte de ella. Por favor les pedimos que nos acepten, ¡queremos quedarnos con ustedes!
¡Los niños sonrieron felices!
Jaty miro a cada uno a los ojos, el amor estaba en su mirada. Luego les dijo:
- Por supuesto, son bienvenidos en nombre de la Gran Ley que une y ordena a todos los seres que habitan esta tierra. Ahora este es también su hogar.

Autora: Nancy Ortiz


La bella flor

Dicen que en una montaña vivía una bruja capaz de transformar en manzana a todo aquel que se le oponía en sus deseos.
La bruja era bajita, de pelo negro, ojos grises. Estaba encorvada. Tenía una extraña mancha negra en la mejilla. Todos decían que ahí, en esa mancha, residía toda su maldad y poder....
Todos huían de ella, pues nadie quería decirle que si, pero tampoco podían decirle que no.
Un día un niño llamado Gaspar se mudo al pueblo de la bruja, y sin saber de ella, anduvo tranquilo por las calles. Resultó que la bruja andaba antojada, y ni bien lo vio corrió hacia él para pedirle eso que ella quería.
El niño la vio y le pareció simpática, además él no creía en las brujas...
Ella se acercó y dijo: "Quiero que me consigas una flor, la más bella de todas. La que tenga el color más brillante, la que todos los picaflores deseen, la que de solo mirar te den ganas de acariciar y tener".
El niño pensó: "¡Qué rara mujer!, ni bien me ve me pide algo...." Pero él siempre había sido tan gentil, que no se le ocurrió negarse.
Le dijo si y se marcho.

Buscó y buscó, buscó y buscó pero todas las flores le parecían bellas, y no podía decidir cuál era la mejor, cuál era la que pedía esa rara señora...
Estaba angustiado, quería darle a la extraña señora lo que ella quería pero... ¿cómo elegir la flor más bella si todas lo eran para él?

Así caminando y pensativo se la volvió a encontrar, y ella le dijo "¿Haz conseguido lo que te pedí?"
"No señora, estoy buscando la más bella, estoy buscando la más colorida, estoy buscando la que los picaflores elegirían. He encontrado muchas pero sin embargo no puedo elegir". El niño estaba conmovido, tanto, que lloro luego de decir eso...
La mujer pudo verlo, pudo ver que él no le temía, que simplemente quería darle lo que ella pedía. Observó también algo aún más sutil, el niño podía ver algo que ella no veía, observaba las cosas como ella no sabía hacerlo.
Fue así que se conmovió ella también y le dijo: "Cambiaré de deseo, quiero que me enseñes a ver como tu ves. Quiero que me muestres las bellezas que yo no veo".
El niño se sintió feliz. Ahora si podía darle lo que ella quería.

Le tomo la mano y la guió hacia una jardín. Le mostró una, otra, otra y otra más. Una más hermosa que otra. De la mano la guió, le mostró sus colores y detrás de los árboles le enseñó a espirar al picaflor y descubrir el momento cuando éste paseaba de flor en flor sin decidir por ninguna.

El niño le sonrió, nadie le había sonreído nunca. El niño le tomó la mano, nadie se la había tomado nunca. El niño le dio más de lo que ella quería... Y ella solo había pedido una flor por capricho, hasta había sido capaz de pensar en convertirlo en manzana si no lo conseguía.
La Bruja se sintió pequeña al lado del niño, se sintió en falta, se sintió triste y una lagrima cayó sobre su mejilla, y de su mejilla se hundió en la mancha oscura que tenía en la cara. La lágrima entró a su interior, recorrió su cuerpo derritiendo a cada paso los fríos pasillos internos. Llegó a su corazón y lo tocó, y de negro se hizo blanco y se transformó en flor. Una flor que era bella, muy bella, tan bella como todas las que ella estaba viendo junto al niño.
La bruja sonrió, su cuerpo se lleno de luz, de color, de alegría, comenzó a saltar y a ver los colores que nunca había podido ver...

Desde ese día todos dicen que bruja no lo fue más, que se convirtió en una radiante mujer, llena de alegría y amante de las flores. Todo cambio, su hogar, una cueva sucia y gris, reflejo de ella misma, se convirtió ahora en un jardín por dentro y por fuera. Flores de todos los colores y perfumes adornaban su hogar y su vida.
El niño todos los días la visitó, y nunca se dio cuenta que la mujer alguna vez había sido bruja.

Autora: Nancy Ortiz



por Nancy Ortiz
Creadora del curso "Los Niños de Hoy"
www.caminosalser.com/nancyortiz
Editora de CaminosalSer



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